Biopoder y libertad

 

 

Remedios Varo, Vagundo. 1957

 

Biopoder y libertad

 

¿Una máquina puede ser libre? No, una máquina solo cumple una función, su actuación está delimitada por las opciones que tenga programadas para el cumplimiento de dicha función.

¿Cuál es la diferencia entre la inteligencia artificial y la inteligencia humana? Tenemos programadas más opciones de elección que una máquina, pero en general nuestras respuestas ante las distintas situaciones que nos presenta la vida están condicionadas por dicha programación, y en tanto están condicionadas, no puede hablarse de libertad, es decir,  podemos elegir pero solo dentro de las opciones que nos brinda el sistema.

El sistema nos programa para ser maquinas de producción y consumo, pareciera que a esto se reduce el sentido de nuestra existencia. Nuestra libertad se limita entonces a la libertad de consumo, de tal forma que uno puede elegir entre realizar el consumo más frívolo y banal o realizar lo que hoy se llama “consumo responsable”, pero consumo al fin.

En el libro de Imperio, Michael Hardt y Antony Negri citan una frase de Michel Foucault que señala “La vida se ha vuelto ahora… un objeto de poder”, agregan “La más alta función de este poder es infiltrar cada vez más la vida, y su objetivo primario es administrar la vida. El biopoder se refiere a una situación en la cual el objetivo del poder es la producción y reproducción de la misma vida”.

Si en la posmodernidad, el control y el poder se hacen patentes a través de la mente y el cuerpo y “no hay nada, no hay “vida desnuda”, no hay punto de vista externo, que pueda ser colocado por fuera de este campo atravesado por el dinero; nada escapa al dinero. La producción y reproducción se visten con vestidos monetarios”, entonces, en dónde queda la libertad.

Mi obsesión y desesperación sobre el tema de la libertad llegan al punto de la histeria cuando percibo que además de todo, este condicionamiento sobre nuestra mente y cuerpo es tan “perfecto” que incluso lo aplaudimos y deseamos gustosamente formar parte de esa estructura de control. Ahora sí que como dice el refrán “el que por su gusto …”. Ya sé que no formamos parte de este sistema por gusto, nacemos en él, pero de eso a aplaudirlo y decir que somos libres, ya hay una diferencia, y al menos, yo no puedo hacerlo. Ya sé que así es y que no voy a cambiar nada criticándolo, pero eso no me evita la incomodidad de preguntarme cómo sé que deseo lo que deseo porque yo lo deseo y no porque me programaron para desear lo que deseo, y conste que no deseo una hummer.

Ahora pienso, que hasta el más pequeño de mis deseos pudiera estar contaminado por el control que alguien o algo extraño a mí, ejerce sobre mi cuerpo y mi mente. Entiendo que necesitábamos crear sistemas de control social para no matarnos salvajemente unos a otros, pero me queda la duda de si era necesario permitir que el control se instalara completamente en nuestra vida, al grado de incluso terminar administrándola.

Según los budistas, la causa de nuestros sufrimientos está en el deseo; y Francisco de Asís decía “deseo poco y lo poco que deseo lo deseo poco”… ¿será esta una forma de escapar del consumo y de acercarnos a la libertad?

 

Comentarios

Aún no hay comentarios.

Añadir un Comentario:



Inserta aquí el código de verificación que ves en la imagen.

Acerca de teoriajuridicacontemporaneaii

Proyecto colectivo de construcción de una teoría jurídica

Suscríbete

RSS | Atom

Contacto

Contactar


Used cars Albergado en:bloges.org

Noticias: Noticias

Un servicio de HispaVista

Contador gratis contadorplus.com