Confesión
Confesión
Leí por primera vez a Michel Foucault cuando tenía 17 años - a algún maestro le pareció que sería interesante como libro de texto de Introducción al Estudio del Derecho Penal -, entonces me pareció devastador, sobre todo porque yo creía en el socialismo y en la necesidad de que en México se gestase una revolución, además, aunque no lo crean me sentía activista...
Después de Vigilar y castigar, desilusionada abandoné en gran medida mis ideales, porque ni con el socialismo escaparía del control. Los amigos que habían participado en la guerrilla durante los 70´s, me sugirieron que mejor me pusiera a estudiar y mi paso por la Facultad me transformó. Con mis ideales se fueron los morrales, las blusas bordadas, los aretes de chaquira, las marchas, etc. Cuando me di cuenta ya estaba en una corporación, queriendo todo lo que quiere la gente “normal” y el biopoder se me olvidó.
Más de diez años después, me encuentro con Imperio y no puedo evitar ver hacia atrás y darme cuenta que no pude escapar de la seducción consumista, la gran mayoría de mis deseos y muchos de mis pequeños, medianos y grandes dramas, han tenido que ver con algo que yo ya sabía pero olvidé… eh ahí la crisis, me olvidé del control que se ejerce sobre la mente y el cuerpo.

