La coronación de Napoleón y el Gobernador de Campeche

 

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La coronación de Napoleón y el Gobernador de Campeche

 

La Coronación de Napoleón es un cuadro pintado por Jacques –Louis David, entre  1805 y 1808, por orden del mismo Napoleón. La composición recoge el momento en que Napoleón corona a la emperatriz Josefina mientras el papa Pio VII le da su bendición.

 

Dicha coronación se realizó sin seguir el protocolo de la época, se realizó en Notre Dame y no en Roma y además, se dice que contrario a la costumbre, Napoleón tomó la corona con sus manos y se la puso él mismo, para luego coronar a su esposa, la emperatriz Josefina.

 

En la chismología del arte, se dice también que la madre de Napoleón, quien era profundamente católica, indignada por la falta de respeto de su hijo hacia la figura del papa, le indicó que si él, no se coronaba en Roma, ella no asistiría a su coronación. La respuesta de Napoleón fue sencillamente que de cualquier forma ella estaría presente.

 

Napoleón ordenó a David que su madre fuera pintada en el centro de la composición, no obstante que ella no había asistido, finalmente él tenía la legitimación del pueblo y no la pondría en duda por un capricho de su madre.

 

Digamos que mediante la pintura, Jacques – Louis David realizó lo que hoy se hace modernamente a través de la manipulación digital de las imágenes, como la realizada por el equipo de colaboradores del gobernador de Campeche, Fernando Ortega, quien apareció ésta semana en los principales diarios de su Estado, colocado detrás de Felipe Calderón y del presidente de Guatemala, Álvaro Colom, cuando realmente sí estuvo ahí pero no en el momento en que fue tomada la foto y al parecer él decidió “retocar” la fotografía para “hacer su presencia más notoria”.  

 

 

En el primer caso, Napoleón pretendía afirmar el poder de su imperio frente al papado, en el segundo caso, las razones de la manipulación fotográfica me parecen francamente torpes y absurdas.

 

 

 

Derechos humanos de los migrantes

Derechos humanos de los migrantes

 

Los fenómenos migratorios están directamente relacionados con la historia de la humanidad y con la conquista y descubrimiento de nuevos territorios, basta recordar la teoría sobre el estrecho de Bering, según la cuál América se pobló gracias a migraciones sucesivas provenientes de África y Asia que cruzaron por dicho estrecho en un periodo  glaciar.

 

Por migración[1] se entiende la acción y efecto de pasar de un país a otro para establecerse en él y el desplazamiento geográfico de individuos o grupos, generalmente por causas económicas o sociales.

 

La migración individual y colectiva continúa siendo justificada a partir de la necesidad de mejorar la calidad de las condiciones de vida, sin embargo, la realidad es que hemos sobrepoblado el planeta, los recursos son escasos y el sistema económico capitalista, neoliberal o como lo quieran llamar, ha generado una profunda desigualdad social, teniendo como consecuencia que la migración se haya convertido en algo mucho más complejo que antaño.

 

Los problemas se incrementan cuando ésta migración se realiza de forma ilegal, y es que uno, no puede decir la frase de nuestro querido escritor José Saramago de que se es “ciudadano del mundo”, a la hora de pasar una “garita” de migración mientras un oficial le solicita sus documentos.

 

“La condición de migrante coloca sin duda a las personas en potencial estado de vulnerabilidad, y las violaciones a los derechos humanos de quienes tienen tal condición, son mucho más recurrentes.”[2]

 

Sería imposible enumerar la totalidad de violaciones a los derechos humanos que sufren los migrantes en su búsqueda de un futuro mejor, en el camino son por lo menos, discriminados, asaltados, golpeados, violados, extorsionados, abandonados, pudiendo incluso llegar a perder la vida. La delincuencia organizada en redes de tráfico ilegal de personas, los grupos policíacos y las bandas de delincuentes constituyen la principal pesadilla de los migrantes. Pero eso no es todo, la migración también genera consecuencias de carácter económico y social, por una lado resultan muy importantes para la economía de nuestro país, las remesas provenientes de los Estados Unidos, y por otro lado, el resquebrajamiento de familias enteras es algo que también afecta al Estado y a la sociedad en general.

 

Los tratados relacionados con la problemática de los migrantes son: la Convención de americana sobre derechos humanos, el Pacto internacional de derechos civiles y políticos, la Convención contra la tortura y otros tratos o penas crueles, inhumanas o degradantes, la Declaración sobre la protección de todas las personas contra las desapariciones forzadas, etc., etc.

 

Si alguien se quiere sensibilizar un poco más con las implicaciones de la migración en México y a nivel mundial, les sugiero que vean cualquiera de las películas siguientes:  Babel, Al otro lado, La novia siria, Solos contra el mundo, La misma luna (mexicana), A la orilla del cielo y Bastardos (mexicana). También, les dejo dos links con música sobre el mismo tema. http://www.youtube.com/watch?v=5JGTgUqxj9w; http://www.youtube.com/watch?v=qAu4sEOfX98

 



[2] Zamora, Gran José. Introducción al estudio de los derechos humanos. Gudiño, México 2007, p. 82

Migración: del sueño a la realidad.

Migración: del sueño a la realidad.

 

 

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Don Pedro es un hombre de 50 años, su cuerpo denota el cansancio de toda una vida de trabajo, en su tez morena se observan las arrugas de la experiencia y su ceño se frunce cada vez que recuerda o platica sus sufrimientos al cruzar la frontera mexicana buscando alcanzar el sueño americano.

 

Don Pedro es pintor de brocha gorda, lo observo mientras se seca el sudor de la frente con un paliacate, permanece sentado sobre un bote de pintura bajo la sombra de un árbol. Su mirada se pierde en las múltiples manchas de pintura que cubren sus zapatos, da un largo trago a su coca antes de comenzar éste relato:

 

-      Hace 20 años llegué aquí por primera vez, tenía ya esposa e hijos que mantener, el dinero nada más no me alcanzaba para nada. Así que deje a mi familia para venir a los Estados Unidos. En este tiempo he entrado y salido de forma ilegal, unas 8 veces, más dos que me han regresado y en una sí me detuvieron, pero hasta eso que aquí hay algunos dizque grupos que lo ayudan a uno.

 

Tengo como 4 o 5 años que no regreso a México, ahora está más difícil la situación para ir y regresar de vuelta a trabajar aquí, es más caro y peligroso y pues ya no soy tan joven para andarme arriesgando.

Sólo una vez me agarró migración, y haga de cuenta que se lo llevan a uno así, con lo que trae puesto y ni chance nos dan de recoger nuestras cosas, eso sí, a mí migración no me trató mal. Lo malo es que cuando uno vuelve a entrar a Estados Unidos, ya los compañeros le robaron a uno todo lo que pudieron.

¿Lo peor que me ha sucedido como migrante ilegal? No sé, han sido muchas cosas. Una vez el pollero se perdió en el monte, caminamos 8 días seguidos, 5 más de los que nos habían dicho. Nos quedamos sin comida, sin agua y el sol y el frío ya nos tenían molidos, usted no sabe lo extremosas que son estas temperaturas, en mi pueblo hace calor pero no tan seco como aquí, yo soy de Papantla, Veracruz.

El caso, es que nos dijo el pollero que no prendiéramos fogatas ni nada de eso porque si lo hacíamos era más fácil que nos cayera la migra o los “farmers”. Cuando peor nos sentíamos, cruzamos un rancho y que comienzan a ladrar unos perros, de pronto escuchamos balazos y luego, luego que nos echamos a correr. Corrimos y corrimos hasta que sentimos que estábamos seguros, en esos casos, si alguien se queda, pues ya se amoló porque nadie regresa por él.

Por fin llegamos a nuestro destino, ya traía yo los tenis bien rotos de tanto caminar y con unas ampollotas que para que le cuento, con decirle que la esposa de mi compadre nada más de verlas se puso a llorar, además hágase de cuenta que parecía Jesús y su corona de espinas, traía espinas por todo el cuerpo, en la carrera y con el miedo ni cuenta me di de los matorrales con espinas ni de los nopales que roce en el camino.

Tarde una semana en volver a caminar y todavía me sale de vez en cuando una que otra espina enterrada. Esa vez sí sentí que me moría...

¡No, si le digo a que aquí se sufre mucho y uno ve muchas cosas! Mi primo cruzó la frontera por el río Bravo, en una llanta porque no sabe nadar, pero el río estaba bien crecido y la corriente se lo llevó, quien sabe hasta dónde fue a dar, pero también ya está aquí chambeando.

Aquí un compita hondureño estaba chille y chille hace unos días, su mujer dejo a sus hijos con su suegra pa´ venir a alcanzarlo y en el camino que la bajan de un camión los federales por ahí por Oaxaca, y luego, luego que la violan y la golpean, además de robarle su dinero. Ahí como pudo la pobre mujer, logró comunicarse con su marido y decirle lo que le había ocurrido, él compa habló con nosotros pa´que su mujer se quedará en la casa de la familia de alguno de nosotros que fuera a recogerla y pos ya hubo quien la apoyará pero dicen que en México también eso es delito, pos quien sabe, pero ya la señora por fin ya está acá, namas que ahora la pobre anda sufriendo porque lleva trabajando ya algunos días y creo que su patrona no le paga y pus aquí uno, dígame usted, dónde se queja uno.

No, si le digo que sí se sufre, ya aquí hay que cuidarse de la migra, de los bolillos racistas -aquí les decimos así a los gringos-, y pos también de los mismos compañeros porque nada más te distrais tantito y lueguito te roban algo, pero yo a los que más miedo le tengo es a los negros, porque esos si lo andan matando a uno, y ya ve que ahora está peor porque hasta un negro es presidente.

Mi chamaco el más chico tiene 20 años, los mismos que yo llevó andando por acá, yo le digo que estudie pa´ que no tenga que trabajar como yo. Y pos aquí estamos… sobreviviendo.

Contra la violencia de género

Contra la violencia de género.

 

El sábado me dirigía al Claustro de Sor Juana, iba en la estación del metro Pino Suárez cuando observé que una chica trataba de rebasar a dos jóvenes de aproximadamente 20 años, uno de ellos le dijo al otro “la muchacha quiere pasar, dale permiso”; y el otro contestó “¡pues qué no sabe hablar, que pida permiso güey, pinche vieja!” A escasos metros de distancia, un señor de aproximadamente 50 años caminaba distraído y una joven pasó rápidamente enfrente de él, al chocar contra ella, se voltea el señor muy molesto y comienza a gritarle “¡vieja mensa, fíjese por dónde camina, tarada!”.

 

Más tarde buscando lugar para estacionarme, me encontré con que una camioneta suburban estorbaba el paso dejando un espacio muy reducido por el cual existía el riesgo de rayar mi coche, sin saber lo que pretendía el conductor de dicho vehículo, decidí esperar unos segundos y en seguida comenzó a gritar diciendo “pásele bruta…”

 

El día de hoy, interesada en el tema de Derechos Humanos y Género acudí a la librería – no a la biblioteca- del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM, para revisar qué material había al respecto, sólo había un libro: “Derecho para Dos”, prologado por Luigi Ferrajoli, con epílogo de Miguel Carbonell. Posteriormente pregunté al encargado del establecimiento si había más bibliografía, su respuesta fue “no lic. aquí no escriben sobre eso, yo creo que son bien machistas, vea”, acto seguido se rió.

 

Quiero llegar al punto de señalar que hemos normalizado la violencia, la vivimos y la practicamos de forma directa e indirecta en nuestra vida cotidiana. Casi afirmaría que no sabemos relacionarnos sin ella, llegamos al absurdo de entenderla como motivo de risa o señal de amistad. Así, en la era del miedo global, existe el “miedo de la mujer a la violencia del hombre y miedo del hombre a la mujer sin miedo”[1].

 

¿Qué hace el Derecho frente a la violencia? Existen diversas disposiciones en materia de derechos humanos que han sido ratificadas por el Estado Mexicano y que de conformidad con lo dispuesto por el artículo 133 de la CPEUM, constituyen Ley Suprema de la Unión. Como parte de esos tratados, el gobierno mexicano suscribió la Convención Interamericana para Prevenir y Erradicar la Violencia contra la Mujer, también conocida como “Convención de Belem Do Para”, en ella se reconoce el que la violencia contra la mujer constituye una violación de los derechos humanos y las libertades fundamentales y limita total o parcialmente a la mujer el reconocimiento, goce y ejercicio de tales derechos y libertades, por tal motivo, dicha convención se pronuncia sobre la necesidad de que los Estados tomen todas las medidas preventivas para evitar la violación al derecho de la no violencia que atenta contra su dignidad, personalidad, persona y seguridad.   

 

La Convención de Belem Do Pará refiere que la violencia contra la mujer es una ofensa a la dignidad humana y una manifestación de las relaciones de poder históricamente desiguales entre mujeres y hombres y que su eliminación es condición indispensable para su desarrollo individual y social y su plena e igualitaria participación en todas las esferas de vida.

 

En nuestro país han proliferado las leyes que tratan de dar seguimiento al Convenio referido, sin embargo aún falta mucho por hacer para que el derecho de la mujer a una vida libre de violencia se vea materializado. Son muchas las mujeres que todos los días ven denegado su acceso a la justica por la falta de entendimiento de las autoridades encargadas de la misma, de lo que significa el análisis y la interpretación de los asuntos a su cargo, desde una perspectiva de género, lo cual no hace sino permitir, mantener, reproducir y perpetuar la violencia.

 

 



[1] Galeano, Eduardo. Patas arriba, la escuela del mundo al revés. Siglo XXI, México, 1998, p. 83.

Contra la pena de muerte

Contra la pena de muerte

El 20 de junio de 1867, Víctor Hugo dirigió a Benito Juárez, entonces presidente de México, una carta en la cual abogaba por la vida del emperador Maximiliano en los términos siguientes: 

 

Juárez, usted ha igualado a John Brown.

 

La América actual tiene dos héroes, John Brown y usted. John Brown por quien la esclavitud ha muerto; usted, por quien la libertad vive.

 

México se ha salvado por un principio y por un hombre. El principio es la República, el hombre, es usted.

... 

 

Escuche, ciudadano presidente de la República Mexicana. Acaba usted de vencer a las monarquías con la democracia. Usted les mostró el poder de ésta; muéstreles ahora su belleza. Después del rayo, muestre la aurora. Al cesarismo  que masacra, muéstrele la República que deja vivir. A las monarquías que usurpan y exterminan, muéstreles el pueblo que reina y se modera. A los bárbaros, muéstreles la civilización. A los déspotas, los principios.

 

Dé a los reyes, frente al pueblo, la humillación del deslumbramiento. Acábelos mediante la piedad.

 

Los principios se afirman, sobre todo, brindando protección a nuestro enemigo. La grandeza de los principios está en ignorar. Los hombres no tienen nombre ante los principios, los hombres son el Hombre. Los principios no conocen sino a sí mismos. En su estupidez augusta no saben sino esto: la vida humana es inviolable.

 

                 

¡Que el violador de principios sea salvaguardado por un principio! ¡Que tenga esa felicidad y esa vergüenza!   Que el violador del derecho sea cobijado por el derecho. Despojándolo de su falsa inviolabilidad, la inviolabilidad real, pondrá usted al desnudo la verdadera, la inviolabilidad humana. Que quede estupefacto al ver que del lado por el cual él es sagrado, es el mismo por el cual no es emperador. Que este príncipe, que no se sabía hombre, aprenda que hay en él una miseria, el príncipe, y una majestad, el hombre.

                    ...

 

Juárez, haga dar a la civilización ese paso inmenso. Juárez, abolid sobre toda la tierra la pena de muerte.

 ...

 

Por encima de todos los códigos monárquicos de los que caen gotas de sangre, abra la ley de la luz, y, en medio de la página más santa del libro supremo, que se vea el dedo de la República posado sobre esta orden de Dios: No matarás.

Estas dos palabras contienen el deber. Usted cumplirá ese deber.

 

                   ... 

 

Maximiliano le deberá la vida a Juárez.

¿Y el castigo?, preguntarán.

El castigo, helo aquí,

Maximiliano vivirá "por la gracia de la República".

 

Un día antes de que Víctor Hugo suscribiera la carta antes transcrita, Maximiliano fue fusilado, falleciendo el 19 de junio de 1867, en el Cerro de las Campanas, en Querétaro. Por lo tanto, sólo podemos elucidar sobre la decisión que Juárez habría tomado de haber leído tal carta. 

 

Sirva la presente carta como preámbulo para expresar la más amplia oposición a la pena de muerte.

 

En nuestro país, la gente está preocupada y alarmada por el incremento de la criminalidad, especialmente por lo que hace a la comisión de los delitos de secuestro y homicidio, este último generalmente relacionado con tema de narcotráfico.

 

El sistema político no ha sabido disminuir la brecha entre los que tienen mucho y los que nada tienen, así como tampoco ha podido garantizar la paz social. No obstante ello, todos los partidos políticos, sus principales líderes y candidatos hablan de la importancia del tema de la seguridad y de las medidas para combatir la crisis económica.

 

No faltan los partidos políticos, que ante tal crisis de seguridad, proponen la aplicación de la pena de muerte como medida para disminuir los altos índices de criminalidad. De la misma forma, el año pasado, el gobernador del Estado de Coahuila, Humberto Moreira envió al Congreso Federal, una iniciativa de reforma a la Constitución para volver a implementar –ya no sólo en el papel-, la pena de muerte “con el fin de aplicarla en Coahuila a los secuestradores que asesinen a sus víctimas”.

 

Según, la Encuesta Nacional de Parametría de febrero de 2008, los delitos para los que la población cree que la pena de muerte debe ser aplicada son los secuestros (60%), homicidios (64%) y violaciones (68%).

 

No sorprende, entonces, que haya políticos que prometan la reinstauración de la pena de muerte, ya que ven en ello la oportunidad electoral de quedar bien con la mayoría de la población.

 

Por ello quienes estamos en contra de la pena capital manifestamos algunos argumentos en contra de la pena de muerte, ya no desde lo jurídico, religioso o ético, sino desde la efectividad real de esta pena para bajar los índices delictivos, sobre todo en aquellos que agravian más a la sociedad como son el secuestro y el homicidio.

 

De acuerdo con el Death Penalty Center, la evidencia empírica demuestra que la pena de muerte no intimida a los criminales. Si así fuera, en los lugares donde existe, habría menos delitos que en los sitios donde está prohibida. De hecho, ocurre lo contrario.

 

En suma, la evidencia de distintos países demuestra la ineficacia de la pena de muerte: no sirve como elemento disuasivo para los criminales potenciales. En Estados Unidos de América, se han documentado 23 casos de gente inocente que fue ejecutada por error desde los noventa. ¿Se imaginan en México, tal como está nuestro sistema de justicia, a cuántas personas se condenaría injustamente?

 

Otro argumento en contra de la pena de muerte es la discriminación que genera, en Estados Unidos de América se condena a pena de muerte principalmente a los individuos de raza negra o latina, asimismo, las ejecuciones de criminales no son la solución a los delitos graves. La Ley del Talión en pleno siglo XXI no es la opción más acertada para erradicar la inseguridad.

 

Me parece que para combatir la inseguridad se debe iniciar por erradicar las causas que la generan, siendo estas, la desigualdad social, la falta de una educación de calidad, la falta de empleos con salarios justos. Además, no es el incremento de la pena lo que puede disuadir a un individuo de cometer un delito, sino la certeza de que la pena, sea cual sea, invariablemente se aplique.

 

Por ello, me resulta particularmente interesante la teoría garantista del Derecho Penal de Luigi Ferrajoli, en el sentido de que la pena máxima debería ser de 10 años de prisión, pero debería aplicarse siempre.

 

 

 

Día Internacional de Acción contra el Cambio Climático

 

Día Internacional de Acción contra el Cambio Climático

 

 

En el Día Internacional de Acción contra el Cambio Climático, cientos de personas se manifestaron en distintos lugares del mundo con la finalidad de que sus protestas sean tomadas en consideración en la próxima Cumbre de Copenhague.

 

En nuestro país, el día de ayer en la explanada de la Delegación Venustiano Carranza, se dieron cita cientos de personas para realización de la instalación de un sol humano, en cuyo centro se hacía alusión a “350”, que es el límite de moléculas de bióxido de carbono que se ha señalado como el nivel óptimo para mantener el estilo de vida que hoy tenemos. ¿Me pregunto si el estilo que hoy tenemos será el óptimo para garantizar la supervivencia humana?

Asimismo, el domingo 25 de octubre “El Universal” publicó una nota en la que denunciaba que los bancos de arena del país están siendo saqueados por empresas legales e ilegales que exportan arena a Estados Unidos de América. Lo anterior, en virtud de que el Estado de California prohibió la explotación de sus propios bancos de arena.

Los estados que están siendo principalmente afectados por la extracción de arena son en primer lugar Baja California, Chihuahua y Coahuila, en los cuales la extracción se realiza principalmente en los lechos de los ríos y de los desiertos.

Según reporta “El Universal”, políticos e investigadores han coincidido en los efectos negativos que produce la extracción de arena de los ríos, que van desde la disminución de la capacidad de almacenamiento del agua hasta su total evaporación, además de que “en los primeros 10 centímetros se contienen los nutrientes necesarios para alimentar la flora y la fauna, así como los huevecillos de reptiles o insectos, por lo que al desaparecer esa capa, se genera un desequilibrio ecológico.”

En Chihuahua las dunas de Samalayuca están siendo explotadas diariamente, lo mismo que la piedra caliza de la Sierra de Presidio. En el Estado de México, en Tepexpan ya casi desaparece un cerro por la desmedida explotación de pétreos. En Guanajuto e Hidalgo se borraron cerros, se modificó el trazo de ríos y presas.

En Guerrero operan los saqueadores de grava en el río Santa Catarina; en Coahuila “se extraen toneladas de materiales del lecho del río San Rodrigo y otros arroyos”, en Chiapas se deterioran los ríos Santo Domingo y Suchiapa; en Veracruz se explota de forma desmedida el parque nacional donde se encuentra el volcán Cofre de Perote.

Por su parte el “Reforma” del 24 de octubre, señala que el Estado de Oaxaca, se han detectado 708 casos de sarna, el motivo entre otras causas, es la contaminación del río Maíz por aguas negras.

En el mismo diario, también se hacen notar las dificultades existentes en la Ciudad de México para poner verdaderamente en práctica el programa de separación de basura, por falta de infraestructura o por falta de cultura ambiental de la población en general y del personal relacionado con el tratamiento de la basura.

Hace unos meses, el Museo de Arte Popular presentó la exposición “Magia Huichol – Rito Aborigen”,  en ella se podía apreciar a través del arte, como el hombre sí logró establecer en la cultura huichola en México, y en la cultura aborigen en Australia, una relación más que de cuidado, casi mística con la naturaleza. Hoy en día, dichos pueblos han sido  considerados primitivos o poco civilizados y es el hombre moderno o supuestamente civilizado el que está destruyendo a la naturaleza.

Aún hay mucho por hacer en materia del cuidado del medio ambiente, por ello considero importante utilizar todos los foros a nuestro alcance para denunciar y promover su preservación.

 

http://teoriajuridicacontemporaneaii.bloges.org/img/Artehuichol.jpeg Hunters and Gatherers of the Reef

Del panóptico a los sistemas de videovigilancia

 

Del panóptico a los sistemas de video-vigilancia

 

 

                                     

     “El ojo de Horus que todo lo ve”             “El ojo de Dios que todo lo ve”                            El panóptico

 

 

El panóptico es un sistema de vigilancia social que tiene que ver con la idea del que todo lo ve. Su concepción es atribuible a Jeremy Bentham, pensador inglés (1748-1832). Su diseño arquitectónico consta de una construcción en forma de anillo, en el centro una torre con amplias ventanas con vista al interior del anillo. Alrededor de la torre, amplias celdas con dos ventanas, una que da al interior de la celda y otra al exterior de la misma, para que con el efecto  de la luz del exterior, se permita mayor visibilidad a la persona que vigila desde la torre. De esta forma, el encerrado es vigilado de forma permanente sin que él posea una visión completa del lugar en el que se encuentra.

 

Para Michel Foucault[1], el mayor efecto del panóptico es inducir en el detenido un estado consciente y permanente de visibilidad que garantiza el funcionamiento automático del poder, lo esencial es que se sepa vigilado, sin necesidad de serlo efectivamente.

 

El detenido no sabe si realmente es vigilado pero la sola posibilidad de serlo y de que su actuación pueda ser verificada por el vigilante lo obliga a actuar conforme a las reglas. De tal forma que no sólo es vigilado sino autovigilado.

 

El éxito del panóptico como modelo de vigilancia y de castigo, lo llevó a ser implementado en fábricas, hospitales, cuarteles y escuelas, con ello el panóptico evoluciona de mera estructura arquitectónica de prisión a arquitectura del cuerpo y de la mente.

 

Es a través de la disciplina y del castigo, como se interioriza en el individuo el discurso del poder, de lo bueno y de lo malo, lo normal y lo anormal, se trata de una cuadriculación social de la cual no es posible divorciarse.

 

¿Cómo pasamos del panóptico a los sistemas de videovigilancia? George Orwell, escritor indio-inglés (1903-1950) a manera de ficción, ya adelantaba en su obra 1984, que en el futuro las sociedades podrían estar vigiladas por una telepantalla, desde la cual fuera posible ejercer el control social.

 

Orwell plantea un mundo saturado de telepantallas, con vigilancia hasta en el dormitorio, sin el menor espacio para la privacidad. El Gran Hermano observando constantemente, dispuesto a castigar cualquier desviación de las reglas existentes. La justificación desde el poder de tan extrema vigilancia, está dada por  la necesidad de mantener la disciplina, el orden y la lucha contra el enemigo.

 

En un Estado totalitario como el que sugiere Orwell, la vigilancia es utilizada para proteger pero también para controlar al individuo, existe un doble discurso.

 

La ficción orwelliana alcanzó a la realidad, el panóptico de Bentham se ha modernizado, hoy en día luego del atentado terrorista de las torres gemelas de Nueva York, ocurrido el 11 de septiembre de 2001, se han venido desarrollando los más sofisticados sistemas de vigilancia: “circuito cerrado de televisión (CCTV), programas de reconocimiento facial, sensores de proximidad, detectores de movimiento, cámaras infrarrojas, cámaras robots, secuenciadores de video, sensores de humo, contactos magnéticos, cámaras de intemperie con radiofrecuencia, cámaras de baja iluminación con cobertura de hasta 120 m. en total obscuridad, de interiores visibles u ocultas, cámaras acuáticas, criptografía, red de inteligencia ECHELON (de Jam Echelon) y ENFOPOL (redes norteamericana y europea respectivamente, dedicadas interceptar y detectar emisiones electrónicas y digitales, conversaciones telefónicas, e-mail y sms, tanto públicas como privadas), espacio Shengen (espacio de vigilancia y seguridad creado para control migratorio e inmigratorio en Europa), CARNIVORE (herramienta de espionaje del FBI).[2]

 

La vigilancia es legitimada por el poder desde el discurso de la lucha contra la inseguridad, sin importar el detrimento de la privacidad. Somos observados y grabados por cámaras de video en el metro, en las avenidas, en los bancos, en los cajeros, en las escuelas, en los centros comerciales, en el aeropuerto, en los elevadores, en los edificios públicos, etc.

 

¿Quién vigila al que vigila? Más allá de que en México no existe una adecuada regulación de los sistemas de videovigilancia, y de que con ella se vulneran derechos fundamentales, lo cierto es que no es instalando cámaras como se logrará erradicar la inseguridad,  en mi opinión, es atacando las causas de la desigualdad social y atendiendo a la educación como esto puede ser posible.

 

Me preocupa hasta dónde estamos dispuestos a ceder nuestra libertad en aras de una falsa “seguridad”. En la actualidad, estamos atribuyendo a lugares comunes, la expresión de “máxima seguridad”, cuando hasta hace algunos años, ese adjetivo sólo era utilizado para referirse a las prisiones.

 

A manera de colofón quiero mencionar que Bentham continua vigilando desde una vitrina, ya que fue su deseo que su esqueleto con una cabeza de cera, permaneciera presente en la sala del consejo académico de la University College de Londres, del cual formó parte.

 



[1] Foucault, Michel. Vigilar y castigar, el nacimiento de la prisión. Siglo Veintiuno, España, 1997, 26 edición, p. 204-205.

[2] http://www.razonypalabra.org.mx/anteriores/n31/jbanuelos.html

Mito, rito y religión en la construcción de los sistemas jurídicos

Mito, rito y religión en la construcción de los sistemas jurídicos.

 

El mito[1] es la narración maravillosa situada fuera del tiempo histórico y protagonizada por personajes de carácter divino o heroico. Con frecuencia interpreta el origen del mundo o grandes acontecimientos de la humanidad.

 

Se trata también de una historia ficticia o personaje que condensa alguna realidad humana de significación universal o a la que se le atribuyen cualidades o excelencias que no tienen, o bien una realidad de la que carecen.

 

¿Porqué los mitos? El hombre desde sus orígenes ha tenido la necesidad de entender su realidad. Asimismo, ha buscado la forma de explicarse la existencia de ciertos fenómenos como la vida, la muerte y la naturaleza en general. En esa búsqueda de explicaciones, ha creado una forma de interpretar el mundo y de explicarlo, de esta forma surge el mito.

 

El mito es una “verdad” compartida, un conocimiento objetivado de la realidad, que permitió al hombre primitivo aminorar los sentimientos de miedo, vulnerabilidad y fragilidad.

 

Es a través del rito[2] que se hace posible preservar y transmitir una verdad común, la que es revelada y explicada mediante el conocimiento del mito. En este sentido, se crean ciertas costumbres o ceremonias, se alude a cierto conjunto de reglas establecidas para el culto y las ceremonias.

 

El rito da estructura al mito, lo mantiene vivo y da sentido de trascendencia a aquellos hombres que lo comparten. En esta reiteración de ciertas costumbres, ceremonias y reglas se establecen vínculos que garantizan la supervivencia y la trascendencia.

 

En un primer momento, es a través del “tótem”[3] (objeto de la naturaleza, generalmente un animal, que en la mitología de algunas sociedades se toma como emblema protector de la tribu o del individuo, y a veces como ascendiente o progenitor) y del “tabú”[4] (condición de las personas, instituciones y cosas a las que no es lícito censurar o mencionar; prohibición de comer o tocar algún objeto, impuesta a sus adeptos por algunas religiones de la Polinesia) que se imprime cierta axiología  a la sociedad.

 

Así, se exige un comportamiento con base en una construcción valorativa del bien y del mal. Se funciona mediante el “premio” y el “castigo”, para ello se establece un sistema de vigilancia, de control.

 

Hay un lazo o liga a través del “tótem” y mediante la aceptación de ciertos dogmas o “tabúes”, se establece un vínculo representacional, que permite crear certeza y avanzar hacia la creación de una civilización y con ello, a la búsqueda de la razón.

La primera construcción social que nos da certeza y que nos permite estar juntos y religados es Dios o bien la ida de que existe algo sagrado, trascendente e inmanente. 

 

La religión[5] se convierte en un vehículo de unión, de identidad, que permite regular a la sociedad mediante un conjunto de creencias o dogmas acerca de la divinidad, de sentimientos de veneración y temor hacia ella, de normas morales para la conducta individual y social y de prácticas rituales, principalmente la oración y el sacrificio para darle culto.

 

La evolución de los politeísmos hacía los monoteísmos va aparejada con el proceso de entendimiento por parte del hombre de las circunstancias que lo rodean, ya no se hace necesario la existencia de un dios para cada fenómeno de la naturaleza, todo va teniendo una explicación más o menos racional, sin embargo Dios continua siendo una verdad absoluta, incuestionable.

 

Después de la religión y la moral, el siguiente sistema de control social es el Derecho. Sin embargo, su creación no está alejada del mito, del rito, del tótem y del tabú, es la preservación de estos y en muchos sentidos es la continuación de dogmas religiosos que carecen de todo sustento de racionalidad.

 

Giorgio del Vecchio[6] ha afirmado que “la evolución jurídica representa el paso de la elaboración espontánea, instintiva e inconsciente (o semiinconsciente) a la elaboración deliberada, reflexiva y consciente. El derecho nace de manera espontánea casi como un producto orgánico, sin ser precedido por una deliberación consciente”.

 

Si como lo afirma Giorgio del Vecchio, la evolución de los sistemas jurídicos, ha ocurrido de esa forma espontánea, instintiva e inconsciente, habría que revisar nuestros conceptos jurídicos fundamentales, nuestras instituciones, las verdades que hemos aprendido, creído y transmitido por siglos, para recorrer el velo que cubre de formalismo y sacralidad a los mitos y ritos que los mantienen, con la finalidad de dotar de racionalidad al sistema de control social llamado Derecho.



[2] Ídem.

 

[3] Ídem.

 

[4] Ídem.

 

[5] Ídem.

 

[6] G. del Vecchio. Filosofía del Derecho. Trad. Luis Recaséns Siches, Bosch, Barcelona, 1980. Citado por Álvarez Ledesma Mario I., Introducción al Derecho, Mc Graw Hill, México, 2007.

Acerca de la modernidad

 

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Acerca de la modernidad.

 

¿La modernidad dice usted? Ahh, pues qué preguntas son esas.

Debería mejor ponerse a estudiar la Biblia. Porque, de qué le sirve al hombre ganar la tierra y tener aquí mucho dinero, conocimientos y esas cosas, si pierde el cielo y pierde su alma… Pero bueno, voy a tratar de ayudarla en su investigación sobre la modernidad. Déjeme platicarle, yo nací en el año veinte del siglo veinte. A que no sabe cuándo fue eso, pues fue en 1920.

 

En la casa teníamos dos piezas, dormíamos en un petate, de un lado todas las mujeres y del otro, todos los hombres. En total éramos ocho: cinco y tres. Mi mamá y mi papá dormían allá alejados, cerca del fogón. Yo fui la más chica de todos, me acuerdo que las mujeres trabajaban en la cocina ayudando en las labores del hogar mientras los hombres se iban al campo. Comíamos siempre juntos, ahí, lo que había lo compartíamos, tortillas con chile, tostaditas con frijoles, lo que hubiera. En esos tiempos, como ya le dije los hombres trabajaban el campo y a la mesa nos sentábamos todos juntos, hoy el campo está abandonado, los hombres se han ido para el norte y ya nadie come en familia, eso es lo que ha hecho la modernidad.

 

Pero le sigo contando, cuando pasó lo de la guerra cristera y andaban persiguiendo y matando a los sacerdotes, mi papá nos escondió en una cueva porque decía que los soldados se robaban a las muchachas, ya después cuando volvieron a abrir los templos y los conventos, me mandaron al convento para que me hiciera monja. Ahí aprendí a leer y a escribir y a decir oraciones en latín. ¿Usted sabe latín? Ya después el sacerdote vio que yo no tenía vocación y me mandaron de regreso al pueblo.

 

Estaba ya en el pueblo, cuando el padre de la parroquia me dijo que porqué no ponía una escuela y entonces pusimos la primer escuelita del pueblo y ya era yo la maestra. Eso fue la modernidad. Enseñaba a niños y a grandes, y a los más chicos también les enseñaba el catecismo del padre Ripalda. ¿Usted sí lo conoce, verdad? Fue el que estudió cuando hizo su primera comunión. Pero bueno, eso estuvo así hasta que llegó el gobierno diciendo que ya ellos se iban a hacer cargo de la escuela.

 

Ya después me vine para la ciudad, muy diferente la vida aquí, pero uno se acostumbra poco a  poco. La ciudad era muy moderna comparada con el rancho, había camiones en lugar de burros, había avenidas en lugar de veredas, había hasta luz, en lugar de nuestras veladoras y además, se podían ver las telenovelas. Al cine no podía ir una mujer sola, no era bien visto. Aquí tuve a mis hijos y a mi marido, y mi marido a sus otros hijos y a su otra esposa.

 

¿Cómo dice usted? ¿Divorcio? ¿Qué ideas son esas? ¿Y dice que ahora hay “divorcio exprés”? ¿Cómo cree que me iba a divorciar? Sí era mi marido, la cruz con que debía cargar. Sí la mujer está para obedecer al hombre. ¡Muchachita con esas ideas usted no va a encontrar marido, eso lo inventaron con la supuesta modernidad pero es pecado!

 

Bueno, bueno, le sigo contando. Las ideas de la gente de la ciudad eran muy modernas, las muchachas querían andar zanconas y eso sí que no estaba bien, porque una mujer decente debía usar la falda debajo de la rodilla y no cómo aquí las usaban, pero ahora están peor, yo me espantó cada vez que las veo y pienso, ya mejor que no se pongan nada, si así ya parecen diablos.

 

Me pregunta usted sobre el voto. Sí, un día las mujeres pudimos votar y eso también fue parte de la modernidad. Yo desde que he podido votar, siempre lo he hecho por el PAN porque es el único partido católico y ahora hay unos que están hasta a favor del aborto, cuando eso es pecado. ¿Usted cree que yo voy a votar por esos?

 

 

Me pregunta usted que cómo está el pueblo ahora. ¿Qué le digo? El gobierno ha construido carreteras, las casas ya son de tabique, ya casi no hay siembras, mis hermanas siguen usando el fogón, pero ahora tienen a un lado un refrigerador, eso sí que es modernidad.

 

Que, qué hago yo ahora. Observo, sólo observo, ahora mis nietas, andan con el teléfono pegado en la oreja todo el día, también se meten unos tapones a las orejas dizque para escuchar música, pero yo digo que hoy la gente ya no escucha. Se pasan horas y horas frente a la computadora, y yo ya no entiendo qué tanto ven ahí. Pienso que son inventos del diablo para que la gente ya no vaya a misa. ¿Usted va a misa?

Acerca de la nación.

Acerca de la nación 

 

Aurora Arn�iz AmigoHace algunos años, en la clase de Teoría del Estado escuché decir a la doctora Arnaiz Amigo, que la “nación se formaba con un pueblo que compartía un pasado, un presente y que aspiraba a tener un futuro común”. Nunca olvidé esa definición, porque desde entonces me pareció, que a pesar de  que en la escuela “nos han enseñado la historia de México”, realmente no teníamos un pasado común, quizá sólo habíamos intentado construirlo, inventarlo y tratado de encajar a la fuerza, las piezas de un rompecabezas.

 

Decía la doctora Arnaiz Amigo que “entre el mexicano del norte, el del centro y el del sur hay diferencias consustanciales. Y no sólo en su fisonomía sino en su idiosincrasia y peculiaridad[1].”

 

Si los romanos se inventaron que provenían de Rómulo y Remo y que habían sido amamantados por una loba, porqué nosotros no íbamos a crear el mito fundacional de que los aztecas provenientes de Aztlán encontraron el águila devorando una serpiente, señal inequívoca de que en ese lugar debían asentarse.

 

Quizá no compartimos un pasado común, quizá nos lo hemos inventado, pero qué pasa con el presente común. ¿Cómo construimos una idea de nación a partir de realidades sociales tan dispares? ¿Cómo construimos una idea de nación, si no compartimos una “identidad”? ¿Cómo creamos un mundo en el que quepan todos los mundos? Que me disculpe el género masculino si sólo hago alusión al femenino, pero sí que México es muchos “Méxicos” y estos también se perciben diferentes según el género.

 

No es lo mismo el mundo de la señora que con grandes esfuerzos junta dinero para construir su cuarto de cartón y lamina; el de aquella que dobla turno en la fábrica con tal de que le alcance para pagar su renta; el de la que todos los fines de semana saca su puesto de quesadillas, el de la que vive en la comunidad indígena, o en la ranchería lejos de la ciudad, o el de la que estudia; o el de las “mujeres que corren con lobos”[2] por alcanzar un reconocimiento, un ideal o una esperanza; que el mundo de María Asunción Aramburuzabala, Martha Sahagún de Fox, Elba Esther Gordillo, o el de las hijas de Slim, o Roberto Hernández, por mencionar sólo a algunas.

 

 

 

Y si no compartimos un pasado, tampoco un presente común ¿podemos aspirar a tener un futuro común? ¿Podemos con esta desigualdad social construir un proyecto de nación?

 

Mientras subsista la desigualdad social, no podremos construir un proyecto de nación. Retomando a Luhmnan y su teoría de los sistemas, no todo lo podemos resolver desde el subsistema Derecho. ¿De qué sirve que la Constitución diga que tenemos derechos si no los vemos materializados? ¿De qué sirve por ejemplo que la Ley Suprema señale que tenemos derecho a la vida digna o la vivienda, si hay niños viviendo en coladeras o gente viviendo bajo los puentes de la ciudad de México?

 

Me recuerdo siendo niña parada frente a una mesa llena de dulces, con una monedita en la palma de mi mano y preguntado con cierta zozobra el tendero: “para qué me alcanza con esto”; y casi siento lo mismo, cuando me pregunto para qué nos alcanza con el Derecho. ¿Para construir un proyecto de nación?

 



[1] Arnaiz, Amigo Aurora. Estructura del Estado. Miguel Ángel Porrúa, México, 3ª. Edición, 1997, pág. 65

[2] Título del libro de Pinkola, Estés Clarissa, Byblos, España, 2005. “Tanto los animales salvajes como la Mujer Salvaje son especies en peligro de extinción. En el transcurso del tiempo hemos presenciados cómo se ha saqueado, rechazado y reestructurado la naturaleza femenina instintiva… El título de este libro… procede de mis estudios de biología acerca de la fauna salvaje y de los lobos en particular. Los estudios de los lobos Canis lups y Canis rufus son como la historia de las mujeres, tanto en lo concerniente a su coraje como a sus fatigas. Los lobos sanos y las mujeres sanas comparten ciertas características psíquicas: una aguda percepción, un espíritu lúdico y una elevada capacidad de fecto.”

¿Se podrá construir una teoría jurídica contemporánea a partir de un poema?

¿Se podrá construir una teoría jurídica contemporánea a partir de un poema?

La pregunta no es ociosa, con ella intento abrir nuestros horizontes más allá de lo que uno aprende o medio aprende en la Facultad de Derecho.

 

Existe una gama de posibilidades que a simple vista pudieran resultar absurdas para alcanzar el objetivo de construir una teoría jurídica para nuestro país, que le sea propia y carente de tropicalizaciones. Sin embargo, en este proyecto colectivo tales posibilidades podrían ser consideradas para alcanzar nuestro objetivo, y si no por lo menos como inspiración.

 

Como parte de estas opciones aparentemente absurdas, quiero hablar de Jaime Sabines y de uno de sus poemas.

 

Jaime Sabines nació el 25 de marzo de 1926, en Tuxtla Gutiérrez, estado de Chiapas (México), falleció a los 72 años, el 19 de marzo de 1999. Inició estudios de medicina, mismos que no concluyó por que descubrió su vocación por las letras, de tal forma que se graduó en la licenciatura de letras españolas, e hizo estudios de posgrado en la UNAM, además de haber formado parte de la clase política mexicana.

 

Dentro de su producción literaria destaca el poema que transcribo a continuación y que se titula NO QUIERO CONVENCER A NADIE DE NADA. Dicho poema resume algo básico que en mi opinión debe ser considerado en la construcción de cualquier teoría jurídica y que tiene que ver con el reconocimiento del otro, de la realidad del otro, desde un plano no censura o de imposición sino de respeto hacia la libertad de ser y de pensar del otro.

 

 

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No quiero convencer a nadie de nada

No quiero convencer a nadie de nada. Tratar de convencer a otra persona es indecoroso, es atentar contra su libertad de pensar o creer o de hacer lo que le dé la gana. Yo quiero sólo enseñar, dar a conocer, mostrar, no demostrar. Que cada uno llegue a la verdad por sus propios pasos, y que nadie le llame equivocado o limitado. (¿Quién es quién para decir "esto es así", si la historia de la humanidad no es más que una historia de contradicciones y de tanteos y de búsquedas?)

 

Si a alguien he de convencer algún día, ese alguien ha de ser yo mismo. Convencerme de que no vale la pena llorar, ni afligirse, ni pensar en la muerte. "La vejez, la enfermedad y la muerte", de Buda, no son más que la muerte, y la muerte es inevitable. Tan inevitable como el nacimiento.

 

Lo bueno es vivir del mejor modo posible. Peleando, lastimando, acariciando, soñando. (¡Pero siempre se vive del mejor modo posible!)

 

Mientras yo no pueda respirar bajo el agua, o volar (pero de verdad volar, yo solo, con mis brazos), tendrá que gustarme caminar sobre la tierra, y ser hombre, no pez ni ave.

 

No tengo ningún deseo que me digan que la luna es diferente a mis sueños.

 

Desde el respeto a todas nuestras diferencias quizá sea posible construir algo que nos "religue" o cohesione social y jurídicamente. ¿No hablaba el subcomandante Marcos del EZLN, de la construcción de "un mundo en el que quepan todos los mundos"?

 

El respeto hacia las diferencias, el diálogo y la tolerancia, resultan escasos en nuestro país.

 

Desde la propaganda política, el discurso religioso, hasta el discurso jurídico, todo pasa por nuestra lucha por el poder, por nuestra necesidad de controlar, de convencer, de imponer y en el peor de los casos de someter. Necesitamos de la derrota del otro para construir nuestro propio poder y una vez que se ha obtenido, la idea de perderlo resulta aterradora. Compartirlo es absurdo, no se le obtiene para luego cederlo, ello sería un acto suicida.

 

Por ello, nos resulta terriblemente complicado generar consensos, pero más aún que estos se traduzcan en beneficios tangibles para la mayoría de la población. Ojalá no fuera una utopía el "¡Para todos, todo...!"

  

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http://www.youtube.com/watch?v=7_m1YQLJIEI (MANU CHAO: Para todos, todo). Les recomiendo que lo escuchen!!!!

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Proyecto colectivo de construcción de una teoría jurídica

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