¿Se podrá construir una teoría jurídica contemporánea a partir de un poema?
¿Se podrá construir una teoría jurídica contemporánea a partir de un poema?
La pregunta no es ociosa, con ella intento abrir nuestros horizontes más allá de lo que uno aprende o medio aprende en la Facultad de Derecho.
Existe una gama de posibilidades que a simple vista pudieran resultar absurdas para alcanzar el objetivo de construir una teoría jurídica para nuestro país, que le sea propia y carente de tropicalizaciones. Sin embargo, en este proyecto colectivo tales posibilidades podrían ser consideradas para alcanzar nuestro objetivo, y si no por lo menos como inspiración.
Como parte de estas opciones aparentemente absurdas, quiero hablar de Jaime Sabines y de uno de sus poemas.
Jaime Sabines nació el 25 de marzo de 1926, en Tuxtla Gutiérrez, estado de Chiapas (México), falleció a los 72 años, el 19 de marzo de 1999. Inició estudios de medicina, mismos que no concluyó por que descubrió su vocación por las letras, de tal forma que se graduó en la licenciatura de letras españolas, e hizo estudios de posgrado en la UNAM, además de haber formado parte de la clase política mexicana.
Dentro de su producción literaria destaca el poema que transcribo a continuación y que se titula NO QUIERO CONVENCER A NADIE DE NADA. Dicho poema resume algo básico que en mi opinión debe ser considerado en la construcción de cualquier teoría jurídica y que tiene que ver con el reconocimiento del otro, de la realidad del otro, desde un plano no censura o de imposición sino de respeto hacia la libertad de ser y de pensar del otro.

No quiero convencer a nadie de nada
No quiero convencer a nadie de nada. Tratar de convencer a otra persona es indecoroso, es atentar contra su libertad de pensar o creer o de hacer lo que le dé la gana. Yo quiero sólo enseñar, dar a conocer, mostrar, no demostrar. Que cada uno llegue a la verdad por sus propios pasos, y que nadie le llame equivocado o limitado. (¿Quién es quién para decir "esto es así", si la historia de la humanidad no es más que una historia de contradicciones y de tanteos y de búsquedas?)
Si a alguien he de convencer algún día, ese alguien ha de ser yo mismo. Convencerme de que no vale la pena llorar, ni afligirse, ni pensar en la muerte. "La vejez, la enfermedad y la muerte", de Buda, no son más que la muerte, y la muerte es inevitable. Tan inevitable como el nacimiento.
Lo bueno es vivir del mejor modo posible. Peleando, lastimando, acariciando, soñando. (¡Pero siempre se vive del mejor modo posible!)
Mientras yo no pueda respirar bajo el agua, o volar (pero de verdad volar, yo solo, con mis brazos), tendrá que gustarme caminar sobre la tierra, y ser hombre, no pez ni ave.
No tengo ningún deseo que me digan que la luna es diferente a mis sueños.
Desde el respeto a todas nuestras diferencias quizá sea posible construir algo que nos "religue" o cohesione social y jurídicamente. ¿No hablaba el subcomandante Marcos del EZLN, de la construcción de "un mundo en el que quepan todos los mundos"?
El respeto hacia las diferencias, el diálogo y la tolerancia, resultan escasos en nuestro país.
Desde la propaganda política, el discurso religioso, hasta el discurso jurídico, todo pasa por nuestra lucha por el poder, por nuestra necesidad de controlar, de convencer, de imponer y en el peor de los casos de someter. Necesitamos de la derrota del otro para construir nuestro propio poder y una vez que se ha obtenido, la idea de perderlo resulta aterradora. Compartirlo es absurdo, no se le obtiene para luego cederlo, ello sería un acto suicida.
Por ello, nos resulta terriblemente complicado generar consensos, pero más aún que estos se traduzcan en beneficios tangibles para la mayoría de la población. Ojalá no fuera una utopía el "¡Para todos, todo...!"

http://www.youtube.com/watch?v=7_m1YQLJIEI (MANU CHAO: Para todos, todo). Les recomiendo que lo escuchen!!!!

